Ahora hablaremos de cómo se pueden espaciar los nacimientos cuando existen esos ‘serios motivos’, sean de los cónyuges o de circunstancias exteriores graves, que ya mencioné.
La única manera de hacerlo, dando prueba de un amor verdadero y honesto, es recurriendo a los ritmos naturales; pues basta que observemos un poco la realidad y descubramos que estos han sido puestos sabiamente por Dios, en nuestra naturaleza, para que por sí mismos distancien los nacimientos.[1]
Muy probablemente más de un familiar o amigo te ha preguntado ‘¿cómo te vas a cuidar?’, y puede ser que tú no habías pensado todavía en algo en particular pero ya están ahí dándote consejos y recomendaciones. Al respecto quiero decirte tres cosas.
1. La primera es que esta frase respecto al ‘cuidado’ que muchos afirman que hay que tener, es muy peligrosa pues trae consigo un mensaje escondido: hay que cuidarse de dos peligros, de la fertilidad del esposo y del hijo que probablemente llegue.[2] Esta ideología que hoy muchos quieren enseñar respecto al deber que los matrimonios tienen de “evitar los embarazos como si se tratara de evitar una enfermedad infecciosa”[3], está calando hondo y viéndose cada vez como más válida.
Podrías preguntarte ¿por qué el ‘cuidarse’ alejaría a la pareja: a la esposa del esposo? Reflexionemos juntos al respecto.
Los anticonceptivos separan a la pareja, porque se convierten en una barrera física y espiritual entre los esposos; se convierten en una “protección” contra el mismo cónyuge, pues cuando uno le pregunta al otro “¿tienes el condón?” o “¿tomaste la pastilla?” le está enviando el mensaje intrínseco de: ‘no quiero aceptar toda tu persona, pues acepto todo menos tu fertilidad y necesito “cuidarme” de ti’. Esto es triste y grave, pero lo más grave es que esto se va traslapando a los demás niveles de la vida permitiendo que vayan surgiendo actitudes egoístas como: ‘eres lindo cuando llegas temprano, pero cuando eres terco no te soporto’ (acepto tus cualidades pero no tus defectos), ‘ya sé que eres impuntual, pero no soporto que se te olvide lo que es importante para mí’ (acepto algunos defectos pero no toda tu persona como es). Y entonces comienza el intento de cambiar al otro, olvidando que de quien me enamoré fue de esa persona como es…así sucesivamente se van desencadenando problemas, hasta que el matrimonio llega a tener más probabilidades de desaparecer que de continuar pues el amor que se tenían está careciendo del pilar más fuerte que lo sostenía: la donación total, del uno por el otro.
Además, “en términos de dignidad humana, ¿qué marido responsable puede leer con detenimiento los posibles efectos secundarios de la píldora y luego decirle a su esposa que empiece a tomarla (o continúe haciéndolo)?”[4]. Respecto a estos efectos veamos los más inmediatos de una pastilla anticonceptiva muy utilizada hoy en día que se llama “yasmin” o “la pastilla de la y”. Para encontrar lo siguiente sólo se requiere entrar a la página en Internet. La información que ahí se proporciona es la siguiente:
“La píldora está compuesta por dos tipos de hormonas femeninas: estrógeno y progesterona que impiden que el óvulo salga del ovario y por lo tanto, la mujer no se embarace. Por el hecho de contener dos hormonas se llaman píldoras anticonceptivas combinadas.
La píldora evita el embarazo de dos maneras: (aquí vienen los 3 efectos que tiene la pastilla)
a. A nivel de hipófisis, evita que madure el óvulo en el ovario y se libere
b. Hace más espeso el moco cervical, con ello dificulta que los espermatozoides entren al útero, de manera que actúa como una barrera natural para los espermatozoides
c. Adelgaza el endometrio, por eso las menstruaciones son menos abundantes y frecuentes”[5].
Si analizamos brevemente estos efectos, uno por uno, podemos ver que:
a. Es un efecto anticonceptivo: porque si el óvulo no madura, no puede haber una fecundación. Sin embargo, sólo disminuye la actividad de la hipófisis y la producción de estrógenos. Por tanto, al no eliminar por completo estas hormonas, puede ocurrir que los estrógenos artificiales con los que está hecha la píldora se junten con los pocos que produce la mujer y llegue a darse la ovulación. De esto la mujer ni se entera, y para eso sirve el siguiente efecto.
b. Es un efecto anticonceptivo: porque dificulta el paso de los espermatozoides hacia el óvulo.
c. Es un efecto abortivo: porque se presenta como la última opción en caso de que los dos efectos anteriores no hubiesen funcionado. Esto significa que puede ocurrir que:
· el óvulo sea producido y liberado: por lo explicado respecto a los estrógenos de la píldora que se unen a los que, a niveles bajos, sigue produciendo la mujer.
· los espermatozoides lleguen a fecundar el óvulo: porque el moco más espeso sólo dificulta el paso, no lo impide.
Entonces si por cualquiera de los dos motivos anteriores, el óvulo es fecundado, el cigoto que se forma (de la unión del óvulo y el espermatozoide) necesita que las paredes del endometrio estén gruesas para que ahí se implante (es el medio que necesita para seguir su desarrollo). Pero si estas paredes han sido ‘adelgazadas’ por la píldora el óvulo fecundado, que ya es una persona humana, no puede implantarse ni seguir su crecimiento. Consecuentemente el futuro nené se desecha, y la madre ni cuenta se da.
Después de ver los efectos que tiene una de las píldoras ‘menos fuertes’ (la del día después tiene de hecho sólo un efecto anticonceptivo y dos abortivos), regresemos a la reflexión que hacíamos juntos respecto a que un esposo le pida o le permita a su esposa el uso de anticonceptivos. Esto “no es una expresión de amor, sino de interés personal. No es una forma inteligente de actuar, sino estúpida. Cada vez que la esposa toma un medicamento, ambos deben conocer los riesgos y los efectos secundarios. ¿No se prescriben las pastillas cuando alguien está enfermo? ¡La fertilidad no es una enfermedad! Si la fertilidad no es una enfermedad, ¿por qué se recetan medicinas? En el tratamiento contra el cáncer, los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser demoledores, pero el riesgo puede merecer la pena. La píldora tiene muchos efectos secundarios… ¿vale la pena?
Sabemos que los niños no deben tomar esteroides porque las hormonas pueden perjudicar la salud en su desarrollo, pero ¿deberían las adolescentes tomar las hormonas que tienen los anticonceptivos? ¿Expondría un buen padre o una buena madre a su hija a los riesgos implícitos de los anticonceptivos, en vez de enseñarle a vivir la castidad?”[6]. CONTINUARA.....
[1] Humanae vitae, pág. 10-14
[2] La familia en los tiempos modernos, pág. 13
[3] Hahn, K.; el amor que da vida, pág. 61
[4] Hahn, K.; el amor que da vida, pág. 91
[5] http://www.lapastilladela-y.com/pdy/servlet/CtrlVerArt
[6] Hahn, K.; El amor que da vida, pág. 91
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