2. Lo segundo respecto a la situación en la que te pregunten ‘cómo te cuidarás’, requieres ser muy prudente y cuidar mucho tu intimidad, que en este caso es y será también la que compartirás con tu esposo(a); por tanto recuerda que esto es algo que únicamente les compete a ustedes dos y la respuesta que des requiere ser lo menos explícita posible, ya que sólo de esta manera estarás respetando a tu futuro(a) esposo(a). Sobre este punto ahondaremos más cuando hablemos de la intimidad del matrimonio en nuestra cuarta reunión.
3. Y como tercer punto quiero compartir contigo los muchos beneficios que trae consigo el uso de los ritmos naturales, como el método Billings (NO el “Feelings”, que resulta de la adaptación que cada uno hace para su conveniencia). Lo primero que da el emplearlos es una aceptación del tiempo de la persona, es decir, de la mujer; y con esto la aceptación también del diálogo, del respeto recíproco, de la responsabilidad común, del dominio de sí mismo. Aceptar el tiempo y el diálogo significa reconocer el carácter espiritual y a la vez corporal de la comunión conyugal. En este contexto la pareja experimenta que el acto conyugal es enriquecido por la ternura y la afectividad, incluso en su dimensión física. De este modo la sexualidad es respetada y promovida en su dimensión verdadera, no “usada” como un “objeto”.[1]
También el dominio del instinto, mediante la razón y la voluntad libre, exige un esfuerzo continuo, pero esto trae para los cónyuges un desarrollo integral de su personalidad, el enriquecimiento de valores espirituales y la aportación a la vida familiar de serenidad y paz. A la vez facilita la solución de otros problemas, favorece la atención hacia el otro cónyuge, ayuda a superar el egoísmo y enraizar más el sentido de responsabilidad. De esta forma incluso se puede educar más eficazmente a los hijos.[2]
Además biológicamente brindan paz interna porque todas las hormonas que suministran los métodos artificiales son como bombas que introducimos en nuestro organismo, que rompen con los procesos naturales y traen muchos efectos secundarios (muchos ni siquiera descubiertos por el corto tiempo que llevan en el mercado). Por ejemplo si recuerdas el ciclo normal de una mujer, el cual por sí solo trae cambios hormonales naturales y provoca algunos desajustes en el humor de la persona (muchas se vuelven muy vulnerables, más sensibles, se ponen tristes, lloran, etc.); pues imagínate ahora qué puede provocar un cúmulo de hormonas que se introducen artificialmente en el cuerpo de la mujer y provocan cambios drásticos tanto dentro de su cuerpo como fuera: se ponen muy vulnerables y variantes en su estado de ánimo.
Después de este largo análisis respecto a los diferentes métodos, sus ‘pros’ y sus ‘contras’, podrías estar preguntándote ¿por qué teniendo algo que es natural, que no cuesta económicamente, que trae tantos beneficios a la pareja y que va del 98 al 99% de eficacia, no es promovido ni utilizado con tanta frecuencia? Pues la respuesta es fácil de imaginarse si recordamos lo que predomina hoy en día en nuestro mundo: el consumismo; y es precisamente por esto que ni a las empresas productoras -que perderían grandes mercados- ni al gobierno -que le requeriría invertir tiempo y dinero- les conviene promoverlo en absoluto.
Es triste, pero “parece que nuestra cultura ha dejado de darse cuenta del valor de un hijo. Basta con ir a los parques de las grandes ciudades y ver cuántas más personas pasean un perro que empujan carritos con niños. Algo no cuadra en esta imagen”[3].
Pero, ¿qué está pasando?... “Algunas parejas retrasan los hijos por miedo: ¿Cómo me afectará un hijo al horario, al estilo de vida, al presupuesto, a mi cuerpo? Si la pareja no ve la diferencia que hay entre las cargas que puede acarrear un hijo y que el hijo sea una carga, sus miedos pueden hacerles retrasar innecesariamente, o incluso impedir, la posibilidad del precioso fruto del amor: un hijo. Sus preocupaciones pueden llevarles a vacilar a la hora de aceptar el don de una nueva vida”[4].
Ya por último quisiera recordar que es más fácil enseñar con el ejemplo y la propia experiencia, por lo que muchas de las virtudes que quieres enseñar a tus hijos, se enseñan con la mayor naturalidad en el contexto de la vida en familia, con hermanos[5].
Bueno, aquí termino y te dejo
la información que necesitas para que, junto con tu pareja, tomen una decisión
del tipo de matrimonio y familia que desean formar y vivir cada día de sus vidas.
VIENE DEL ARTICULO ANTERIOR, CHECAR EL LINK DE ABAJO!! SALUDOS.
http://consejosenfamilia.blogcindario.com/2008/10/00045-metodos-para-la-regulacion-de-la-fertilidad.html
[1] La familia en los tiempos modernos, pág. 55 y 56
[2] La familia en los tiempos modernos, pág. 58 y 59
[3] Hahn, K; El amor que da vida, pág. 65
[4] Hahn, K; El amor que da vida, pág. 64, 65
[5] Hahn, K; El amor que da vida, pág. 71
Tags: amor, infertilidad, adopcion, familia, hijos, reglas, sexo