martes, 17 de febrero de 2009
Te levantas una mañana, lees los titulares de los periódicos en los que
se publica la barbarie en la que vive nuestra sociedad: asesinatos,
secuestros, robos, conflictos políticos. Hablas con tus amigos y
conocidos. Cada uno comenta sus propias preocupaciones acerca del tema.
Incluso llegas a cuestionarte si habrá alguna solución a ellos.
Tienes
la esperanza de que los gobernantes pongan cartas en el asunto y cambie
la situación. Miras la realidad en la que vives y surge la pregunta:
¿Puedo hacer algo para cambiar la realidad de mi sociedad?
Formar
familias sólidas es una urgencia hoy por hoy, aquellas en las que la
comunicación sea la característica fundamental; en donde se vivan los
valores de la honestidad, el respeto, la generosidad, el amor, la
comprensión, el esfuerzo, el sentido de equipo, la fe, la gratitud, la
paciencia, entre otros.
Pero hablar de familia nos obliga a
pensar en el tema de matrimonio porque ella nace de ese vínculo. Por
eso, la vivencia de dichos valores en la pareja resulta indispensable
para la formación de una familia sólida.
El gran reto resulta en
llevarlos a la práctica en el vivir diario: ante las diferencias en
formas de pensar entre hombre y mujer, la rutina en la relación, las
presiones laborales, carencias económicas, la enfermedad en algún
miembro de la familia. Toda pareja tiene momentos de crisis. La clave
es permanecer unidos, en diálogo y apertura.
La psicóloga
Claudia Tarasco menciona la importancia de recordar en los momentos de
dificultad cuáles fueron las razones por las que se eligió a esa
pareja, ya que en ocasiones es más común mirar los defectos que las
cualidades.
Asimismo, menciona que la solución a las
dificultades en las relaciones de pareja no depende del seguimiento de
una serie de pasos como en las recetas de cocina, sino que cada
situación particular tiene una solución particular. Ante esto, la ayuda
de profesionales en consejería matrimonial puede ser muy útil.
Cuánto
se necesita de seres humanos íntegros, profesionistas responsables y
honestos, gente trabajadora, estudiantes esforzados que en el futuro se
desempeñen en cualquier rubro de la actividad económica y social de
manera ejemplar.
Qué importante es tener criterios claros,
transmitirlos sólida, nítidamente a los hijos para que, a pesar de los
vientos y presiones del medio ambiente, elijan siempre una vida recta.
La sociedad necesita de seres humanos con calidad humana que
enriquezcan al mundo. En las aulas se proporciona una parte de la
formación, pero es en el hogar donde se aprende la educación más
importante, la cual se recibe mediante el ejemplo de los padres.
En
la familia se encuentra la posibilidad de educar a seres humanos
íntegros, honestos, de una pieza. Pero lograrlo significa que, en
principio, los padres hagan suya esta vivencia. La familia es el
principal motor para cambiar a la sociedad.