¿Sero no ser?, ¿decir o no decir?, ¿hacer o no hacer?... ¡Qué complicada puedeparecer la vida!, pero realmente ¿es compleja o nosotros la hacemos así?
Día adía, desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, vivimos en relación conotros compartiendo con ellos todo lo que somos, sentimos y tenemos. Estacantidad tan diversa de componentes que hay en cada uno de nosotros nosconvierte en seres infinitamente diversos y distintos. Sin embargo, haycuestiones básicas que existen y son, independientemente del significado quecada uno de nosotros quisiéramos darle. Por ejemplo, un grano de elote estaríaperfectamente bien ubicado si nos lo metemos en la boca y lo mascamos, pues esalimento y está hecho para comerse; cosa que no resulta tan natural si metiéramoseste mismo grano en una de nuestras orejas o en el orificio de nuestra nariz,ya que esto resultaría molesto e incluso, si llegara más adentro, podríaocasionar algún tipo de contratiempo.
Apesar del significado y del fin que cada cosa tiene por sí misma, podemosvoltear a nuestro alrededor y descubrir que con frecuencia las diferentesideologías que han ido surgiendo a lo largo del tiempo nos han intentado irmodificando dichos conceptos que tenemos de la esencia de cada cosa.
Hoyen día encontramos en nuestra sociedad, como diría el Dr. Aquilino Polaino, quevivimos en un confusionismo generalizado por el cual podríamos no saber muybien cómo conducirnos para actuar éticamente. Cabe aclarar que únicamentenosotros, los seres humanos, somos capaces de enviar dos mensajes a la vez; porlo que sólo nosotros podemos enviar dos mensajes juntos que lleguen a sercompletamente contradictorios, es decir, crear mensajes paradójicos. Estoocurre tanto en el ámbito social como en el familiar y el conyugal. Explicarécada uno en orden de aparición, con el único fin de provocar una reflexión y nocon el sentido fatalista que con frecuencia suele utilizarse.
Bastacon detenernos un día en la calle y platicar un poco con alguien que ahíencontremos para ver lo que nuestra sociedad nos ha marcado como ideologías,pero que si analizamos un poco encontraremos que no son más que mensajescompletamente paradójicos. Para ilustrar esto utilizaré los conceptos de vida,muerte y tercera edad que, dependiendo de la ocasión, podríamos llegar autilizar. Con respecto a la vida podemos encontrar por una parte gran cantidadde parejas que desean ser padres pero no pueden lograrlo por diversos problemasde fecundidad, por otra están las que deciden no tener a su hijo y lo matan (aborto),y en un tercer escenario se encuentran las parejas que deciden nunca tenerhijos trasladando esta función de proveer cuidados hacia animales (quetristemente reciben mucho mejores tratos que muchos niños en el mundo).
El segundo concepto quela sociedad nos ha tergiversado ha sido con respecto a la muerte. Por un ladoestán quienes defienden la “libre” elección de decidir morir, es decir, elsuicidio asistido (eutanasia); mientras que por otra parte están quienespretenden perpetuar la vida sin importar más nada, lo cual se convierte en unensañamiento terapéutico que tampoco sería humano.
La última noción poranalizar, relacionada con la sociedad, será la de la tercera edad. Ésta puederesultar más fácil de descubrir, pues solamente con pasear un poco por lasciudades podremos encontrar numerosos albergues atendidos por religiosas o porgente que ha decidido entregar su vida a tan valiosa labor de cuidar a laspersonas que, aunque ahora no pueden cuidarse por sí solos, han sido antesproveedoras de cuidados a otros. Resulta bastante triste platicar con estos“viejitos” para encontrar que a muchos hace bastante tiempo que ningún familiarles visita, y esto nos demuestra que estas personas ausentes le consideran unestorbo del cual ha sido necesario librarse de alguna forma. Sin embargo, porotra parte podríamos hallar otro tanto de personas que, estando en esta etapa,cuentan con el apoyo de su familia, les visitan, les ayudan y sobre todo, lesconsideran una fuente invaluable de sabiduría, la cual es necesario aprovecharmientras se tenga.
Ahorabien, pasando al plano familiar con frecuencia encontramos sistemas completoscuya comunicación está basada en los mensajes contradictorios: ‘ayúdame pero note lo pido’, ‘recoge tus cosas pero no lo hagas para que siga teniendo algo quedecirte’, ‘tómame en cuenta, pero olvídate de mí para que pueda reclamártelo’…Y así, en el día a día, las paradojas aumentan, siendo distintas en cadafamilia pero siempre ayudando a la estabilidad del sistema. Tal vez a los ojosde personas extrañas a determinado sistema, los mensajes que ahí se utilizanpuedan parecer como necesariamente modificables para ayudarles a mejorar; perodefinitivamente éstos han contribuido para que el conjunto de personas puedavivir más cordialmente. Es verdad que en algunas ocasiones resultaría muy útiladaptarlos un poquito a las nuevas realidades que se van viviendo o cambiarlossi los integrantes están teniendo conflictos al respecto. Si estas dificultadesrespecto a la contradicción no surgen, entonces sería más conveniente respetarlo que hasta ahora representa la manera como mejor ha podido integrarse unafamilia.
Comoúltimo ámbito se encuentra uno de los más complejos por ser el que mayorintimidad muestra: el conyugal o de pareja. La dificultad de dicha relaciónsurge de la cercanía con la que ambas personas llegan a conocerse, impidiendoen gran parte la posibilidad de proyectar falsedades o ‘ponerse máscaras’. Sirecapacitamos un poquito nos podremos dar cuenta que somos el resultado de todolo que ha sido parte de nuestra experiencia desde antes de nacer: lo quenuestras madres hicieron mientras estábamos en su seno, lo que vivimos connuestros padres y hermanos durante la infancia, lo que éstos y nuestrosmaestros nos han enseñado, lo que hemos elegido; lo que hemos conocido,escuchado, sentido, visto, etc. Por tanto, cada vez que estamos con alguienestá también presente todo el contexto que forma parte de cada uno de nosotros;lo que podría convertir toda relación en una maraña más amplia que sea unabarrera para poder entender a nuestro interlocutor. Pero esto se vuelve aún máscomplejo cuando se trata de la interrelación con una sola persona que llega aconocernos tan profundamente. Me parece que a esto hace referencia el autorcuando afirma que toda pareja es “la parte visible de un sistema más amplio…quese extiende a los elementos socioculturales y políticos”. Y eliminando lofatalista que lo anterior podría contraer, podríamos encontrar que gracias atantas y variadas experiencias podremos tener una relación enriquecida por elbagaje cultural de ambas personas. El poder aportar todo lo que cada uno es, deuna manera natural, honesta y oportuna, contribuye a hacer que cualquierrelación sea cada vez más próspera; en especial la relación de pareja. Con estono quiero eliminar las posibles, y tal vez muy frecuentes, dificultades quepueden existir entre cualquier par de personas que intenten relacionarse; perodichos problemas no eliminan las bondades que también contrae el compartir conotro todo lo que soy.
Ya para concluir, solamente quisiera remarcar laimportancia de ser personas íntegras, con completa congruencia y coherencia encada uno de nuestros actos, pensamientos y pronunciamientos; de tal manera que,aunque en algunas ocasiones creemos mensajes contradictorios que puedan serválidos en nuestro contexto, podamos aportar una postura sólida de lo quesomos, pensamos y creemos, basada en la naturaleza de lo que cada cosa es y noen un constructo socialmente adoptado.
Tags: amor, consejos, fidelidad, familia, hijos, relaciones, sexo